sábado, junio 15, 2024
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Percepción ciudadana del desempeño de las policías en Latinoamérica

Los graves problemas de formación, equipamiento, rigidez institucional y falta de apego a doctrinas civilistas y democráticas en las policías de la región se ven agudizados por la pobre imagen pública que aqueja a la institución.

Las raíces de tan agudos problemas de confianza en la policía son complejas y seguramente presentan matices distintos en diferentes países de la región. En esa desconfianza pesan no solo la falta de resultados de impacto contra el crimen, sino también la prevalencia de la corrupción y el abuso policial en casi todos los países latinoamericanos.

Transformación Policial: ¿Cómo son las policías latinoamericanas hoy?

TABLA 3. NIVELES DE CONFIANZA EN LA POLICÍA Y EN LAS FUERZAS ARMADAS EN AMÉRICA LATINA

Fuente: América Latina: LAPOP. Unión Europea: Eurobarometer 2017. Africa: Afrobarometer 2015.

Como lo muestra la Tabla 3, entre los 18 países de la región, sólo en Chile y en Nicaragua más de un 50% de los entrevistados manifestaba tener un nivel de confianza adecuado y alto en la policía en 2014. En segundo lugar, entre los años 2010 y 2014 los niveles de confianza cayeron en la mayoría de los países latinoamericanos, así como en la región como un todo. Únicamente en Argentina y en Ecuador experimentaron un repunte importante.

En tercer lugar, con la excepción de Chile y Uruguay (y, por no contar con ejército, Costa Rica y Panamá), en todos los países de la región la confianza depositada en las fuerzas armadas supera ampliamente la que ostenta la institución policial, en muchos casos por márgenes de más de 20 puntos. En cuarto y último lugar, aunque las cifras no son enteramente comparables, los guarismos que exhibe América Latina en esta materia son muy inferiores a los de los países africanos y europeos, en este último caso por una diferencia de casi 40 puntos (América Latina: 37.6%; Europa: 75.0%).

Otra encuesta regional arroja datos muy parecidos sobre el nivel de confianza en la policía prevaleciente en América Latina. De acuerdo con Latinobarómetro, para el año 2016 el porcentaje de población con confianza en la policía aumentó con respecto a 2015 en dos puntos porcentuales, pasando de 36% al 38%, un aumento que no es estadísticamente significativo (ver Gráfico 1).

GRÁFICO NO 1. CONFIANZA EN AMÉRICA LATINA HACIA LAS INSTITUCIONES

El Gráfico 1 denota que a los bajos niveles de confianza en la policía se suma la aún más aguda desconfianza en las instituciones judiciales, una situación relacionada con la percepción de ineficacia de los tribunales de justicia para sancionar la conducta delictiva.

Prevalece en la región una extendida percepción –alimentada diariamente por los medios de comunicación—de que muchos delincuentes, aun cuando llegan a ser capturados por la policía, entran y salen del sistema de justicia criminal sin ningún tipo de sanción, generando con ello en la ciudadanía la sensación de que denunciar los delitos es inútil y, en muchos casos, contraproducente.

Tal percepción de ineficacia pesa en la negativa imagen del sistema de justicia criminal. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que son la corrupción y la percepción de corrupción los factores que tienen un efecto más destructivo en la confianza de la ciudadanía en las fuerzas policiales, como se puede ver en la Tabla 4. Los datos de Latinobarómetro para el año 2010 muestran que cerca de una tercera parte de la población de América Latina estaba convencida de que la corrupción era el principal problema de la policía en su país, por encima de cualquier otro factor.

TABLA 4. CORRUPCIÓN Y PERCEPCIÓN DE CORRUPCIÓN EN LA POLICÍA EN AMÉRICA LATINA

Fuentes: Corrupción como principal problema de la policía: Latinobarómetro; Policía es corrupta o extremadamente corrupta: Transparencia International España – Barómetro Global de la Corrupción; Población que se le pidió un soborno por parte de la policía: LAPOP.

Esto no sorprende si se toma en cuenta que otra encuesta internacional, realizada en el año 2013, detectaba que casi tres cuartas partes de la población en 11 países latinoamericanos estaba convencida de que las fuerzas policiales eran corruptas o extremadamente corruptas. Esto es consistente con otro hallazgo reciente: sólo un 36% de los encuestados latinoamericanos considera que la policía protege a la población de la delincuencia, en tanto un 43% está convencido que la policía participa en actividades delictivas.

Esta percepción no es gratuita: para el año 2014, un 12,1% de la población de América Latina que entró en contacto con la policía en el año anterior manifestaba que se le había solicitado el pago de sobornos, una cifra superior a la detectada en el 2006 (10,9%). Esa cifra era mucho mayor en algunos países, como México y Paraguay, donde se aproximaba a una quinta parte de la población. Junto con los tribunales de justicia y los gobiernos municipales, las interacciones con la policía constituyen el foco más importante de la corrupción que cotidianamente aqueja a la población latinoamericana.

Existen pocas dudas, pues, de que el agudo déficit de confianza que aflige a la policía en prácticamente todo el sub-continente está directamente relacionado con una extendida victimización de la población por parte de oficiales corruptos y una aún más arraigada percepción popular sobre la falta de integridad que campea en las fuerzas policiales. Este es, pues, a grandes rasgos, el estado actual de las policías en Latinoamerica:

• Heterogeneidad en torno a la fragmentación de las estructuras policiales, con modelos fuertemente centralizados que coexisten con otros con múltiples fuerzas policiales con alcance nacional y aún otros definidos por la multiplicación de policías a escala subnacional;

• Una densidad policial heterogénea, aunque, en promedio, adecuada en comparación con el resto del mundo y creciente;

• Orientación funcional al control del orden público mediante el uso de la fuerza, por encima de las tareas preventivas y participativas, cuya adopción, aunque creciente, es obstaculizada por el legado de la militarización, la rigidez jerárquica y las carencias en la preparación del personal policía.

• Bajos niveles de confianza en la institución policial –y en el sistema de justicia criminal, en general—generados, en buena parte, por una extendida percepción de corrupción.

Todo ello, debe insistirse, se da en un contexto definido por los altos niveles de violencia criminal y de percepción de inseguridad en la región. De cara al futuro es tan ostensible la necesidad de emprender profundas reformas policiales en casi todos los países latinoamericanos, como ostensibles son las dificultades que rodean esos esfuerzos. Esas reformas policiales deberán contender con algunas tendencias y dilemas fundamentales cuya evolución definirá el perfil futuro de la institución en la región.

Por: Kevin Casas, Paola González y Liliana Mesías. La transformación policial para el 2030 en América Latina.

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